Reclamo vecinal por el impacto del carnaval
Reclamo vecinal por el Corsódromo de Concordia: denuncian ruidos extremos y piden su traslado
Bajo el título “El corsódromo de Concordia: cuando la música es ruido y suena a golpes”, un grupo de vecinos hizo llegar una carta impresa y firmada por aproximadamente 20 personas en la que plantean su preocupación por el impacto que generan los ensayos y desfiles en la zona donde funciona el Corsódromo Atanasio Bonfiglio.
En el escrito, los firmantes aseguran que los niveles de sonido alcanzan “hasta 109 decibeles” y describen la situación como un “tormento permanente” para quienes viven en las inmediaciones. “Alegría pasajera para muchos, tormento permanente para otros muchos, los vecinos”, expresan al inicio de la misiva, marcando la diferencia entre quienes asisten a los eventos y quienes residen allí “desde hace décadas”.
Los vecinos sostienen que el problema no es reciente y que los reclamos se realizan “desde el día uno” en que el corsódromo fue instalado en ese sitio. Según afirman, durante años no hubo respuestas concretas por parte de las distintas gestiones municipales, pese a los reiterados planteos sobre el impacto sonoro y la afectación en la calidad de vida.
En la carta subrayan que no cuestionan la realización del carnaval, una de las fiestas más representativas de la ciudad, sino el lugar elegido para su desarrollo. En ese sentido, consideran que existe un “conflicto de intereses” entre el derecho al descanso de los vecinos y la organización de eventos masivos en una zona urbana consolidada.
Además del reclamo, los firmantes plantean alternativas. Proponen trasladar el corsódromo a espacios que —según argumentan— serían más adecuados para este tipo de espectáculos, como el autódromo cercano al aeropuerto o la Costanera Sur, ambos con infraestructura apta y menor impacto residencial.
Asimismo, sugieren que el actual predio del Parque Central Viñedos Moulins sea transformado en un parque ecológico y turístico, con desarrollo de flora y fauna, en articulación con instituciones educativas como la sede local de la UNER, generando un espacio ambiental y recreativo para la comunidad.
FUENTE: EL ENTRE RIOS