2026-03-08

Orgullo entrerriano en la Armada Argentina

Una entrerriana se convirtió en la primera Infante de Marina en egresar con el mejor promedio y 18 premios

Con apenas 23 años, una joven de Entre Ríos hizo historia en la Armada Argentina. Se recibió en la Escuela Naval Militar como la mejor de su promoción, obtuvo 18 premios y se convirtió en la primera mujer del Cuerpo Comando de Infantería de Marina en encabezar el orden de mérito.

La Guardiamarina Selena Soledad Santana, oriunda de Hernandarias, provincia de Entre Ríos, hizo historia dentro de la Armada Argentina al convertirse en la primera mujer Infante de Marina en egresar encabezando el orden de mérito de su promoción en la Escuela Naval Militar.

La joven, de 23 años, finalizó sus estudios en 2025 en la Promoción 154° de la Escuela Naval Militar, donde además obtuvo 18 premios académicos, consolidándose como la mejor estudiante de su camada.

Este logro también la convirtió en la primera mujer en liderar el orden de mérito de una promoción del Cuerpo Comando de Infantería de Marina, un hecho histórico dentro de la institución.

Actualmente, Santana se desempeña en el Batallón de Artillería de Campaña Nº1, unidad que depende de la Brigada Anfibia de Infantería de Marina “Teniente de Navío D. Cándido de Lasala”, con base en Puerto Belgrano.

Una vocación que nació en la secundaria

La decisión de ingresar a la Armada surgió durante su último año de secundaria. Deportista desde chica, buscaba una carrera que le permitiera combinar formación profesional con actividad física.

No quería abandonar esa parte de mi vida, entonces empecé a pensar en ingresar a alguna Fuerza Armada”, recordó.

La idea se consolidó luego de conversar con un conocido de su madre que formaba parte de la institución. Tras investigar sobre la formación en la Escuela Naval Militar, decidió iniciar el proceso de ingreso.

El camino no fue sencillo. Para completar los estudios médicos y evaluaciones exigidas debió viajar a la capital, ya que en su ciudad no se realizaban todos los exámenes necesarios.

Fue un esfuerzo económico para mi familia, pero tuve todo su apoyo”, contó. También recordó el momento en que, junto a su madre, encontró su nombre en la lista de ingresantes: “Fue una felicidad enorme para las dos”.

Una formación exigente

El ingreso a la Escuela Naval Militar implicó un proceso riguroso tanto en lo académico como en lo físico.

“El primer año fue el más difícil porque uno tiene que adaptarse a la rutina militar. Después con el tiempo una se acostumbra. Hay que organizar bien las horas porque además de las materias hay muchas actividades físicas y de formación militar”, explicó.

Durante el segundo año participó de la campaña de preselección para el escalafón de Infantería de Marina, una instancia exigente que superó con éxito. Finalmente fue seleccionada junto a otros nueve cadetes para continuar con esa especialidad.

En su cuarto año dentro de la institución asumió responsabilidades dentro del Cuerpo de Cadetes, donde fue designada Encargada de la Sala de Armas, tarea que implicaba administrar, controlar y supervisar el mantenimiento del material asignado.

Seis meses navegando en la Fragata Libertad

Durante su último año de formación participó del 53° Viaje de Instrucción a bordo de la fragata ARA “Libertad”, una experiencia de seis meses que incluyó visitas a distintos puertos del mundo.

La travesía tiene como objetivo completar la formación profesional en navegación, ampliar el conocimiento cultural de los cadetes y fortalecer la relación con otros países.

Al finalizar su carrera en 2025, Santana obtuvo el primer puesto en el orden de mérito de su promoción, un logro que marcó un hito dentro de la Escuela Naval Militar.

“Ser mujer no es una limitación”

Actualmente, la joven oficial entrerriana continúa su carrera dentro de la Brigada Anfibia de Infantería de Marina, donde busca seguir desarrollándose en el área de Artillería de Campaña.

Sobre su experiencia dentro de la institución, reflexionó:
En la formación se nos exige igual a todos y creo que ser mujer no es una limitación. Tal vez requiere más esfuerzo alcanzar ciertos niveles de exigencia, pero no hay límites para lograr los objetivos que una se propone”.

Su historia se convirtió en un ejemplo de superación y un hecho histórico para la Armada Argentina, al marcar un nuevo paso en la participación femenina dentro de las Fuerzas Armadas.
Fuente: Gaceta Marinera

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