2026-05-16

Preocupación por el deterioro del trabajo registrado

Crisis laboral en Argentina: cerraron más de 13.000 empresas y Entre Ríos también sufre la caída del empleo formal

Los datos oficiales muestran un fuerte retroceso del empleo privado y el cierre masivo de empresas en todo el país. En Entre Ríos, la caída del entramado productivo y el avance del trabajo informal comienzan a encender alarmas en sectores económicos y laborales.

La crisis del empleo formal y el cierre de empresas ya impacta de lleno en Entre Ríos, en un contexto nacional marcado por el ajuste económico, la caída del consumo y el retroceso de la actividad privada.

Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en el último año cerraron más de 13.000 empresas empleadoras en todo el país y se perdieron cerca de 100.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado. Desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, la cifra asciende a más de 24.000 unidades productivas dadas de baja y más de 218.000 empleos formales perdidos entre el sector privado y casas particulares.

Aunque en febrero el empleo asalariado privado mostró una leve recuperación de apenas 965 puestos a nivel nacional —equivalente a un incremento de solo 0,02%— los informes oficiales coinciden en que el mercado laboral continúa mostrando señales de fragilidad.

Entre Ríos, entre las provincias afectadas

En ese escenario, Entre Ríos aparece entre las jurisdicciones golpeadas por la retracción de la actividad económica y el deterioro del empleo formal.

De acuerdo con el relevamiento elaborado por la organización Fundar en base a estadísticas oficiales, la provincia registró una caída cercana al 6% en la cantidad de empresas empleadoras entre noviembre de 2023 y enero de 2026.

El retroceso afecta principalmente a pequeñas y medianas empresas, que constituyen el núcleo del empleo privado entrerriano y sostienen buena parte de la economía regional. Sectores vinculados al transporte, la construcción y actividades dependientes del consumo interno aparecen entre los más afectados por la desaceleración económica.

Si bien Entre Ríos no exhibe los niveles críticos observados en provincias como La Rioja, Catamarca o Chaco, los indicadores muestran un deterioro persistente del tejido productivo provincial.

Especialistas advierten además que comienza a consolidarse una tendencia preocupante: la sustitución del empleo formal por trabajo independiente y monotributista. A nivel nacional, el monotributo sumó más de 172.000 nuevos trabajadores, mientras continúa la caída del empleo asalariado privado.

Salarios que pierden contra la inflación

El deterioro no solo impacta en el empleo. Los salarios también continúan perdiendo poder adquisitivo.

Los datos oficiales indican que los salarios de convenio registraron una caída real del 0,5% en marzo y acumulan un retroceso del 6% desde el inicio de la actual gestión nacional. En paralelo, la brecha salarial entre trabajadores de mayores y menores ingresos continúa ampliándose.

El escenario configura una combinación compleja: menos empresas, pérdida de empleo privado formal y salarios deteriorados frente a la inflación.

Un modelo con fuerte ajuste productivo

Los informes de Fundar y del SIPA sostienen que la caída de empresas registrada durante los primeros 27 meses de gestión no tiene antecedentes recientes desde 2003.

Mientras algunos sectores específicos de la economía —como la minería y la energía— muestran crecimiento, la recuperación no alcanza para compensar las pérdidas en actividades intensivas en mano de obra.

En ese marco, el viceministro de Economía, José Luis Daza, defendió recientemente la política económica nacional y cuestionó las transiciones graduales para evitar pérdidas de empleo, al sostener que los recursos deben dirigirse únicamente hacia sectores “prometedores”.

Fuente: Érika Cabrera para Ámbito

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