2026-06-03

Precios bajos, deudas y productores al límite

Profunda crisis en la citricultura entrerriana: productores venden maquinaria y propiedades para poder continuar

La actividad citrícola atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años en Entre Ríos. Los productores aseguran que los precios que reciben están muy por debajo de los costos de producción, el consumo interno sigue deprimido y la industria del jugo acumula demoras de hasta un año en los pagos. "No sabemos de dónde va a salir la plata para la próxima campaña", advirtieron.

La producción citrícola del litoral argentino enfrenta una crisis que pone en riesgo la continuidad de numerosas explotaciones. Productores de Entre Ríos advierten que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los costos, mientras se profundizan los problemas vinculados al consumo, la exportación y la industria procesadora.

José Flurin, productor citrícola e integrante de la Asociación de Productores y Empacadores de Federación, describió un panorama preocupante para el sector.

"Arrancamos la temporada trabajando muy por debajo del costo de producción", afirmó.

Según explicó, producir un kilo de fruta demanda actualmente entre 130 y 135 pesos, mientras que el productor recibe apenas entre 80 y 85 pesos por kilo. Esto implica que el valor de venta se encuentra alrededor de un 35% por debajo de los costos.

La caída del consumo agrava la crisis

Para los productores, uno de los principales factores que explica la situación es la retracción del consumo interno.

"Hoy el mercado no está pagando más de 80 pesos el kilo. La economía está parada. No hay consumo y nosotros vendemos postre", sostuvo Flurin.

La naranja y otros cítricos suelen ser productos que muchas familias dejan de comprar cuando deben priorizar gastos esenciales, una situación que afecta directamente la demanda.

El fuerte desfasaje entre lo que cobra el productor y el precio en góndola

Otro de los puntos que genera preocupación es la enorme diferencia entre el valor que recibe el productor y el precio que finalmente paga el consumidor.

Mientras los productores perciben poco más de 80 pesos por kilo, en algunos comercios minoristas la naranja puede superar los 2.000 pesos.

"¿Cómo puede ser que una persona pague 2.000 o 2.500 pesos un kilo de naranja? ¿Dónde está todo ese desfasaje?", cuestionó el dirigente.

La industria del jugo también está en crisis

La situación se agrava por las dificultades que atraviesan las industrias procesadoras de jugo concentrado.

La caída del precio internacional, que actualmente ronda los 2.000 dólares por tonelada, redujo significativamente la rentabilidad del sector y ralentizó las ventas.

Como consecuencia, muchas fábricas registran importantes retrasos en los pagos a los productores.

"Hay fábricas que tienen una demora de un año de pago atrasado hacia el productor", aseguró Flurin.

Esta realidad genera una situación financiera muy delicada para los citricultores, que deben afrontar de manera inmediata los costos de cosecha y transporte sin tener certeza de cuándo cobrarán la fruta entregada.

Productores dejan fruta en las plantas y venden activos para sobrevivir

Ante la falta de rentabilidad, algunos productores optan por comercializar la fruta en el mercado fresco aunque trabajen a pérdida. Otros directamente dejan parte de la producción sin cosechar porque los costos superan cualquier posible ingreso.

La crisis también obliga a tomar decisiones extremas para sostener las explotaciones.

"Hay casos concretos de gente que ha vendido propiedades, algún tractor o parte de lo que tenía para sostenerse y seguir apostando", reveló Flurin.

Muchos de ellos llegan a esta situación después de varios años consecutivos afectados por eventos climáticos adversos como heladas y granizadas.

Costos en aumento y un futuro incierto

Los productores también advierten sobre el fuerte incremento de los insumos fundamentales para la actividad.

Flurin ejemplificó que el año pasado con un bin de fruta podían adquirirse entre 130 y 135 litros de gasoil, mientras que actualmente apenas alcanza para comprar unos 20 litros.

La situación es similar con algunos fertilizantes. La urea, uno de los principales insumos utilizados en la producción citrícola, pasó de valores cercanos a los 600 dólares por tonelada a superar los 1.000 dólares durante este año.

Con este panorama, la preocupación ya se centra en la próxima campaña.

En agosto comienza el período de inversiones para la nueva temporada y muchos productores no saben cómo financiarán las tareas necesarias para continuar produciendo.

"No sé cómo vamos a hacer o de dónde va a salir la plata para arrancar la campaña que viene", concluyó el productor, reflejando la incertidumbre que atraviesa hoy una de las principales economías regionales de Entre Ríos.

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