2026-08-04

"Al productor le quedan apenas $2.000 por cajón" alertaron

La citricultura entrerriana atraviesa su peor momento: costos en alza y rentabilidad en caída

El productor citrícola Mario Toler aseguró que la actividad atraviesa uno de sus momentos más críticos por la caída del consumo, el desplome del precio internacional del jugo de naranja y el fuerte aumento de los costos. Alertó que muchos productores no podrán afrontar las inversiones necesarias para mantener la calidad de la próxima campaña.

La crisis que atraviesa el sector citrícola de Entre Ríos sigue profundizándose. El productor de Santa Ana Mario Toler aseguró que la rentabilidad de la actividad prácticamente desapareció y advirtió que la próxima campaña podría verse afectada por la falta de recursos para invertir en el cuidado de las plantaciones.

Las declaraciones se conocen pocos días después de que la Federación Agraria Argentina alertara sobre el delicado presente de la actividad y el riesgo que enfrenta la próxima cosecha debido al deterioro económico del sector.

En diálogo con el programa Un martillo para darle forma, de Radio Plaza, Toler explicó que la combinación de una oferta abundante, la retracción del consumo interno y la caída del precio internacional del jugo de naranja generó un panorama muy difícil para los productores.

"El año pasado tuvimos problemas de calidad por las heladas y este año hay una excesiva cantidad de citrus con un consumo muy por debajo de lo normal. También cayó el precio internacional del jugo, que pasó de entre 2.500 y 2.800 dólares la tonelada a valores de entre 1.700 y 1.900 dólares", detalló.

"Más del 70% del valor del cajón se va en costos"

Uno de los datos que mejor refleja la crisis es el escaso margen que hoy reciben los productores por la comercialización de la fruta.

Según explicó Toler, colocar un cajón de citrus en el mercado de Buenos Aires demanda un costo de entre 6.000 y 6.200 pesos, mientras que el precio de venta oscila entre 8.000 y 9.000 pesos.

"Al productor le terminan quedando alrededor de 2.000 pesos por cajón. Más del 70% del valor se va en costos", lamentó.

A ello se suman los incrementos en combustible, transporte, mano de obra e impuestos, factores que reducen aún más la rentabilidad de una actividad que depende en gran medida del traslado de la producción hacia los grandes centros de consumo.

Costos laborales y falta de financiamiento

El productor también puso el foco en el impacto de los costos laborales y la litigiosidad sobre las economías regionales.

"Tenemos una enorme cantidad de juicios laborales. Ya lo tenemos incorporado como un costo más. Una reforma laboral sería fundamental, no para quitar derechos, sino para darle previsibilidad tanto al trabajador como al productor", sostuvo.

Otro de los problemas señalados es la ausencia de líneas de crédito accesibles para afrontar las tareas productivas.

"Hoy sacar un préstamo al 25 o al 30% es imposible para una actividad como la nuestra. Necesitaríamos financiamiento con tasas del 8 o 9% para poder trabajar", afirmó.

Preocupa la calidad de la próxima campaña

Aunque descartó que la próxima cosecha esté totalmente comprometida, Toler advirtió que la falta de inversión puede impactar directamente en la calidad de la fruta.

"No sé si está en riesgo la campaña, pero sí la calidad de la fruta a la que estamos acostumbrados. Estamos a un mes de comenzar nuevamente las fumigaciones y muchos productores no saben cómo comprar los insumos", expresó.

En ese sentido, recordó que el combate contra el HLB, considerada la enfermedad más destructiva de la citricultura, exige tratamientos permanentes.

"Tenemos que fumigar cada 30 días durante seis meses para controlar la chicharrita que transmite la enfermedad", explicó.

Predominan los pequeños productores familiares

Toler indicó que, pese a las dificultades, el departamento Federación continúa sosteniendo un importante número de explotaciones familiares.

Actualmente existen entre 1.600 y 1.700 productores, aunque reconoció que en los últimos años varios abandonaron la actividad debido a la pérdida de rentabilidad.

Finalmente, advirtió que la fruta que no logra comercializarse termina destinada a la industria, donde los valores también sufrieron una fuerte caída.

"Hoy la industria paga apenas entre 100 y 120 pesos por kilo, cuando hace dos años pagaba alrededor de 300 pesos. Todos estamos atravesando la misma crisis", concluyó.

Fuente: ANALISIS

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