Conflicto en la costa del río Uruguay
Demolieron la histórica “Casona” de Playa Los Tomates y sus propietarios denunciaron un violento ataque
La demolición de la histórica “Casona” de Playa Los Tomates, ubicada a orillas del río Uruguay en Concordia, terminó en un episodio de extrema tensión. Los propietarios del predio denunciaron que fueron atacados con piedras, amenazados con machetes y obligados a abandonar el lugar para resguardar su integridad física.
El hecho ocurrió el viernes, alrededor de las 10, cuando integrantes de la familia Sorokin se presentaron en una finca de aproximadamente 120 hectáreas, de la que aseguran ser titulares registrales, para comenzar los trabajos de demolición de la antigua construcción.
Según relató Erica Romina Sorokin en una extensa publicación difundida en redes sociales, la decisión de derribar la estructura se tomó debido al avanzado deterioro que presentaba y al riesgo de derrumbe.
La histórica Casona de Playa Los Tomates
La construcción demolida era una antigua estructura de hormigón de dos plantas, ubicada sobre la costa del río Uruguay y conocida por generaciones de concordienses como “La Casona”.
El lugar forma parte de la memoria histórica y afectiva de muchas familias de Concordia. Según una tradición transmitida durante generaciones, el sector habría estado relacionado con la actividad productiva de la zona y con antiguas instalaciones utilizadas para trasladar la producción de tomates y cítricos.
Una de las versiones que explica el nombre Playa Los Tomates sostiene que en ese sector existía antiguamente una plataforma vinculada a rieles que llegaban desde Europa para transportar la producción agrícola de la zona, aunque esta referencia forma parte de la tradición oral del lugar y no fue acreditada documentalmente en la publicación.
Junto a la antigua construcción también se encontraba un árbol de grandes dimensiones y raíces expuestas, otro de los elementos característicos de este histórico sector de la costa concordiense.
La demolición terminó en un enfrentamiento
De acuerdo con el relato de Sorokin, la familia llegó al predio junto con una máquina contratada para iniciar la demolición. Mientras se desarrollaban los trabajos, apareció un hombre a caballo que les preguntó qué estaban haciendo.
La propietaria aseguró que le explicó que se encontraban dentro de un inmueble privado y que eran sus titulares. Sin embargo, unos diez minutos después comenzaron a llegar más personas.
Según su denuncia, la situación se tornó rápidamente hostil, con insultos y amenazas. Posteriormente, algunas de las personas que se encontraban en el lugar habrían comenzado a arrojar piedras mediante gomeras.
La mujer también denunció amenazas con machetes y relató que uno de los hombres pasó a caballo muy cerca de ella portando uno de esos elementos.
“Las piedras comenzaron a impactar también contra nuestra camioneta y contra la máquina que habíamos contratado para realizar la demolición”, afirmó en su publicación.
Debieron abandonar el campo y pidieron asistencia
Ante la situación, la familia solicitó asistencia policial. Según el relato, se comunicaron con la Comisaría Sexta de La Bianca, desde donde les informaron que en ese momento no contaban con un vehículo adecuado para ingresar por el camino hasta el campo.
También se dio aviso a Prefectura Naval Argentina, que intentaba llegar hasta el lugar.
Finalmente, los propietarios decidieron retirarse del predio debido al nivel de violencia registrado.
“Nosotros, los propietarios, tuvimos que abandonar nuestra propia tierra para preservar nuestra integridad física”, sostuvo Sorokin.
La familia realizó posteriormente la denuncia correspondiente y, según informó, entregó registros fílmicos a las autoridades para contribuir con la identificación de las personas involucradas.
Un conflicto que, según la familia, viene desde hace años
Más allá del episodio ocurrido durante la demolición, la propietaria planteó que el conflicto por el uso del predio no sería reciente.
Según su relato, la familia es titular registral de las aproximadamente 120 hectáreas y sostiene que desde hace años se producen situaciones vinculadas con el ingreso de personas a distintos sectores del inmueble.
Sorokin afirmó que en diferentes oportunidades encontraron personas sobre la costa, en sectores de bosque en galería y en otros puntos del campo, y que muchas veces optaron por retirarse para evitar enfrentamientos.
En ese contexto, cuestionó que quienes figuran como propietarios deban afrontar las obligaciones tributarias correspondientes al inmueble, pero encuentren dificultades para ejercer pacíficamente sus derechos sobre el predio.
“Lo que reclamamos es algo muchísimo más elemental: que dentro de los límites de nuestra propiedad privada podamos ejercer nuestros derechos sin intimidaciones, amenazas ni violencia”, expresó.
La familia reclama intervención de la Justicia
En su publicación, Sorokin pidió que las autoridades investiguen lo ocurrido y determinen las responsabilidades correspondientes.
El planteo se centra en garantizar que los propietarios puedan ingresar y permanecer en el inmueble sin sufrir amenazas o agresiones y, en este caso particular, completar la demolición de una estructura que, según la familia, presentaba peligro de derrumbe.
La mujer también vinculó el episodio con la defensa del derecho de propiedad establecido por el artículo 17 de la Constitución Nacional, y sostuvo que el conflicto trasciende a su propia familia.
“Defender el derecho de propiedad no es defender un privilegio. Es defender el Estado de Derecho”, afirmó.
Un lugar cargado de historia para Concordia
La desaparición de la antigua Casona representa además el final de una construcción que durante décadas permaneció vinculada al paisaje de Playa Los Tomates, uno de los sectores históricos de la costa del río Uruguay en Concordia.
Más allá del conflicto por la propiedad y de la denuncia realizada por sus titulares, la demolición también vuelve a poner en primer plano la historia de un lugar que forma parte de la memoria de varias generaciones de concordienses.
Sorokin cerró su publicación recordando a su padre, Luis Eduardo Sorokin, y vinculando la defensa del inmueble con el legado familiar.
“Hay legados que no se heredan solamente. También se honran y se defienden”, expresó.