martes 6 de octubre de 2026
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SALUD Y PREVENCIÓN

Alerta por la baja vacunación contra la meningitis: solo el 57,2% de los chicos recibe la dosis de los 11 años

Los datos oficiales de 2025 muestran una caída progresiva de la cobertura contra el meningococo a medida que avanza el esquema de vacunación. La dosis de los 11 años es la que registra el nivel más bajo y queda lejos del 95% recomendado como objetivo sanitario.
06/10/2026

La cobertura de vacunación contra el meningococo en Argentina disminuye de manera significativa a medida que los niños avanzan en edad. Mientras casi nueve de cada diez bebés reciben la primera dosis a los 3 meses, la proporción cae hasta el 57,2% entre quienes deben recibir la vacuna a los 11 años.

Los últimos datos del Ministerio de Salud de la Nación, correspondientes a 2025, muestran que la cobertura alcanza el 89,9% con la primera dosis, indicada a los 3 meses; baja al 85% con la segunda, correspondiente a los 5 meses; desciende al 76,9% con el refuerzo de los 15 meses y llega al 57,2% con la dosis prevista para los 11 años.

Todas estas coberturas se encuentran por debajo del 95% establecido como objetivo para las vacunas incorporadas al Calendario Nacional. En adolescentes, al contabilizar también las dosis aplicadas de manera tardía, la cobertura alcanza el 75,4%.

La importancia de completar el esquema

Los especialistas advierten que iniciar el esquema de vacunación no es suficiente si las dosis posteriores no se aplican en el momento indicado.

“Uno de los principales desafíos es que la evolución puede ser muy rápida. Por eso es fundamental reconocer los signos de alarma, consultar a tiempo y trabajar sobre la prevención, especialmente a través de la vacunación”, explicó Laura Alonso, jefa del Vacunatorio de Helios Salud.

La especialista remarcó además que mantener altas coberturas tiene un impacto que excede la protección individual.

“Cuando las coberturas bajan, aumentan las posibilidades de que queden grupos sin la protección adecuada. Completar los esquemas también contribuye a disminuir la circulación de determinadas bacterias en la comunidad”.

Por su parte, Enrique Casanueva, infectólogo pediatra y jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral, señaló que el objetivo sanitario es alcanzar coberturas iguales o superiores al 95%.

“Completar los esquemas con los refuerzos es clave para obtener una protección adecuada”, sostuvo.

Qué es la meningitis y por qué puede ser grave

La meningitis es una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede ser provocada por virus, bacterias, hongos o parásitos.

La meningitis bacteriana es la forma más grave y puede ser causada por microorganismos como el meningococo, el neumococo y Haemophilus influenzae tipo b, frente a los cuales existen vacunas que permiten prevenir distintas infecciones.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas que contrae meningitis bacteriana muere y una de cada cinco puede desarrollar secuelas importantes. Entre ellas se encuentran pérdida de audición, convulsiones, alteraciones de la visión y dificultades para hablar, aprender o recordar. En los cuadros más graves también pueden producirse lesiones que deriven en amputaciones.

Los síntomas que requieren atención

En el caso de la enfermedad meningocócica, la evolución puede ser particularmente rápida. Entre los síntomas se encuentran:

  • Fiebre.
  • Rigidez de cuello o nuca.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensibilidad o rechazo a la luz.
  • Náuseas y vómitos.

En los menores de un año, los signos pueden ser menos específicos e incluir irritabilidad, dificultad para despertarse, falta de apetito o abultamiento de la fontanela, conocida habitualmente como la “mollera”.

Algunos pacientes pueden fallecer durante las primeras 24 horas desde la aparición de los síntomas, incluso con tratamiento adecuado, por lo que los especialistas remarcan la importancia de consultar rápidamente ante signos compatibles con la enfermedad.

La vacunación durante la adolescencia

La adolescencia también constituye una etapa relevante para la prevención. Según explicó Alonso, durante esos años aumenta la posibilidad de portar el meningococo en la garganta sin presentar síntomas y transmitirlo a otras personas.

Por ese motivo, la vacunación no solo busca proteger al adolescente que recibe la dosis, sino también contribuir a disminuir la circulación de la bacteria y proteger a quienes lo rodean, especialmente a los niños pequeños.

El Calendario Nacional de Vacunación contempla vacunas contra Haemophilus influenzae tipo b, neumococo y determinados serogrupos de meningococo: A, C, Y y W.

Existe además una vacuna contra el meningococo B, que no forma parte del calendario universal y puede estar indicada para personas con determinados factores de riesgo.

Según los datos citados por especialistas, entre 2023 y 2025 el serogrupo B representó el 86,5% de los casos de enfermedad meningocócica invasiva caracterizados en niños y adolescentes de hasta 15 años.

“Es fundamental que los padres consulten con los pediatras qué vacunas debe recibir cada niño, dentro y fuera del calendario”, señaló Casanueva.

La prevención también alcanza a los adultos

La prevención de la meningitis no se limita a la infancia. Los adultos también pueden desarrollar la enfermedad, y determinados grupos presentan un mayor riesgo debido a la edad, enfermedades preexistentes u otras condiciones que pueden afectar las defensas.

Por ello, los especialistas recomiendan revisar periódicamente el esquema de vacunación y consultar cuáles son las vacunas correspondientes según la edad y las condiciones particulares de cada persona.

“Muchas veces pensamos la vacunación solamente en relación con la infancia, pero revisar el calendario también en adolescentes y adultos es clave. Cada etapa de la vida puede tener recomendaciones diferentes”, sostuvo Alonso.

En el marco del Día Mundial de la Meningitis, que se conmemoró este lunes, especialistas volvieron a poner el foco en dos herramientas fundamentales frente a una enfermedad que puede avanzar en pocas horas: la vacunación y el reconocimiento temprano de los síntomas.