Cambios en la política sanitaria nacional

El Gobierno nacional eliminó el programa Remediar y redujo a seis los medicamentos esenciales

La medida deja fuera del listado nacional a medicamentos como la levotiroxina, la metformina, la amoxicilina y el salbutamol. En paralelo, el Gobierno creó un plan enfocado en enfermedades cardiovasculares y trasladó a las provincias la responsabilidad de financiar la compra de otros fármacos esenciales.

El Gobierno nacional dispuso el fin del esquema de medicamentos esenciales del programa Remediar al derogar la Resolución 3424, aprobada en 2021 durante la administración del Frente de Todos. Con el nuevo marco normativo, el listado nacional quedó reducido a seis principios activos, principalmente destinados a la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

La decisión modifica el esquema de provisión de medicamentos que se utilizaba como referencia para la atención sanitaria y deja fuera de ese listado a fármacos de uso habitual, entre ellos la levotiroxina, los anticonceptivos, la metformina, la amoxicilina, el salbutamol, el fluconazol y la loratadina.

Según los fundamentos oficiales, el cambio responde a la necesidad de adaptar las políticas sanitarias al perfil epidemiológico actual, con especial atención a las enfermedades cardiovasculares, que representan una de las principales causas de muerte en el país.

En ese contexto, el Gobierno anunció el Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030, una estrategia que busca fortalecer la prevención, la detección temprana y la atención de distintas patologías vasculares.

Cuáles son los seis medicamentos que permanecen en el listado

El nuevo esquema mantiene seis principios activos considerados esenciales dentro de la estrategia sanitaria orientada a las enfermedades cardiovasculares.

El listado incluye:

  • Ácido acetilsalicílico: utilizado, entre otras indicaciones médicas, para prevenir eventos cardiovasculares en pacientes seleccionados.

  • Atorvastatina: medicamento empleado para reducir el colesterol.

  • Candesartán: utilizado para tratar la hipertensión arterial y otras afecciones cardiovasculares.

  • Hidroclorotiazida: diurético empleado en el tratamiento de la hipertensión arterial.

  • Ramipril: indicado para la hipertensión y determinadas enfermedades cardiovasculares.

  • Rosuvastatina: medicamento utilizado para reducir los niveles de colesterol.

La selección se concentra en fármacos vinculados con la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, la reducción del listado implica que otros medicamentos que figuraban en la nómina de 2021 ya no estarán contemplados dentro de este esquema nacional.

Qué pasará con los medicamentos que quedaron afuera

Con la modificación, las provincias deberán afrontar con sus propios presupuestos la compra de los medicamentos esenciales que ya no figuran en el nuevo listado nacional.

Las jurisdicciones podrán tomar como referencia la nómina de 2021 para definir sus políticas de provisión, aunque deberán organizar la adquisición de esos fármacos con recursos propios.

El cambio abre un nuevo escenario para los sistemas sanitarios provinciales, que deberán evaluar cómo sostener el acceso a tratamientos de uso frecuente, especialmente para pacientes que dependen de la atención pública.

Entre los medicamentos excluidos se encuentran la levotiroxina, utilizada para tratar el hipotiroidismo; la metformina, indicada en el tratamiento de la diabetes tipo 2; la amoxicilina, un antibiótico; y el salbutamol, empleado para aliviar el broncoespasmo, entre otros.

La exclusión del listado nacional no significa que estos medicamentos hayan sido prohibidos ni que dejen de utilizarse en los tratamientos médicos. El cambio se refiere a su inclusión en el esquema de medicamentos esenciales establecido por la normativa.

Por qué el Gobierno prioriza las enfermedades cardiovasculares

Entre los argumentos de la medida, el Ministerio de Salud señaló que el listado de 2021 había sido elaborado en función de las necesidades sanitarias de aquel momento y que la evolución del perfil epidemiológico justifica una estrategia específica para las enfermedades vasculares.

Según los fundamentos de la normativa, entre el 34% y el 40% de los adultos presenta hipertensión arterial, mientras que las tasas de control se mantienen por debajo de las metas recomendadas.

Además, las cardiopatías isquémicas y las enfermedades vasculares representan entre el 28% y el 32% de las muertes registradas en el país, de acuerdo con los datos citados en el documento oficial.

El nuevo Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030 apunta a responder a esta situación mediante acciones de prevención, diagnóstico, tratamiento y coordinación entre los distintos niveles del sistema sanitario.

Infartos y ACV: qué contempla el nuevo plan sanitario

Uno de los ejes centrales del programa será fortalecer las redes de atención de emergencias por infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular (ACV).

Para ello, se prevé implementar protocolos de atención, establecer tiempos críticos para los traslados y tratamientos, incorporar herramientas digitales para coordinar derivaciones y reforzar la notificación obligatoria de los casos.

La estrategia también contempla la posibilidad de celebrar convenios entre instituciones públicas y privadas para mejorar la respuesta sanitaria.

Además, incluye líneas de acción específicas para la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular, las miocardiopatías, el pie diabético y la muerte súbita.

En relación con esta última problemática, se propone ampliar los espacios cardioasistidos y crear un registro nacional de desfibriladores externos automáticos, con el objetivo de identificar su ubicación y verificar su funcionamiento.

A quiénes alcanza el Plan Nacional de Salud Vascular

La estrategia está dirigida a toda la población, con acciones diferenciadas según las necesidades de cada grupo.

En adultos, el foco estará puesto en la detección temprana y el tratamiento de los factores de riesgo y las enfermedades cardiovasculares. En niños y adolescentes, en cambio, se priorizará la promoción de hábitos saludables y la prevención.

El documento también plantea la necesidad de coordinar acciones con obras sociales, el PAMI y empresas de medicina prepaga, dado que el Programa SUMAR está destinado a personas sin cobertura formal de salud.

La intención es avanzar hacia criterios comunes de atención, registro y seguimiento de las enfermedades vasculares entre los distintos subsistemas sanitarios.

Sin presupuesto adicional, según las resoluciones

Tanto la modificación del listado de medicamentos como la implementación del nuevo plan fueron establecidas sin prever partidas presupuestarias adicionales, según los documentos oficiales.

En el caso del Plan Nacional de Salud Vascular, la normativa indica que se utilizarán recursos existentes y que se reformulará el nomenclador del Programa SUMAR para incorporar las prestaciones consideradas prioritarias.

De esta manera, el cambio redefine las prioridades de la política sanitaria nacional y traslada a las provincias una mayor responsabilidad financiera para garantizar el acceso a los medicamentos esenciales que dejaron de integrar el nuevo listado.

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