domingo 21 de junio de 2026
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Profunda crisis en la citricultura entrerriana

Alarma en Entre Ríos: miles de kilos de mandarinas y naranjas podrían perderse por el derrumbe del consumo

Productores citrícolas atraviesan una de las peores crisis de los últimos años. La caída histórica de las ventas y precios que no cubren los costos obligan a dejar fruta sin cosechar. Advierten que miles de kilos de mandarinas y naranjas podrían terminar en el suelo, comprometiendo incluso la producción de la próxima temporada.

La citricultura de Entre Ríos enfrenta una situación crítica que amenaza no solo la rentabilidad de los productores, sino también la continuidad de futuras cosechas. La fuerte retracción del consumo en el mercado interno y los bajos precios que recibe el sector están generando un escenario alarmante: miles de kilos de mandarinas y naranjas podrían quedar sin cosechar y terminar en el suelo.

La advertencia fue realizada por la presidenta de la Federación del Citrus de Entre Ríos, Melania Zorzi, quien describió un panorama sin precedentes para la actividad, especialmente en el noreste de la provincia, donde se concentra gran parte de la producción citrícola.

Actualmente, las quintas entrerrianas cuentan con distintas variedades de mandarinas listas para cosechar. Sin embargo, muchas ya superaron su período óptimo debido a la falta de compradores. Según explicó Zorzi, la situación obliga a retirar la fruta de las plantas para evitar daños en el ciclo productivo del próximo año.

“Hay variedades que ya pasaron su momento de cosecha y lamentablemente hay que tirarlas al suelo. Si la planta sigue cargada, no logra recuperarse para la próxima primavera y eso compromete la futura producción”, explicó.

Un mercado paralizado y precios por debajo de los costos

Desde la entidad aseguran que la crisis no comenzó este año, aunque actualmente alcanzó niveles que preocupan a toda la cadena productiva. Tras el repunte registrado durante la pandemia, cuando aumentó significativamente el consumo de frutas y verduras, la demanda comenzó a caer de manera sostenida.

"No imaginábamos llegar a este punto. Hoy vemos un freno total del consumo y eso provoca que una enorme cantidad de fruta quede en las plantas", señaló la dirigente.

La consecuencia directa es un desplome de los valores de comercialización. Según detalló, los precios ofrecidos actualmente representan apenas la mitad de los costos de producción.

“Hoy prácticamente estamos sin precio. Lo que ofrecen no alcanza ni para cubrir los gastos básicos. Estamos atravesando el pico de la recesión”, sostuvo.

Impacto en el empleo y el mantenimiento de las quintas

La falta de ingresos también comienza a afectar el empleo rural. Muchos trabajadores temporarios buscan alternativas laborales ante la escasez de cosechas, mientras que los productores analizan reducir tareas fundamentales para el mantenimiento de los cultivos.

Entre las actividades que podrían verse afectadas se encuentran la fertilización, la poda y los tratamientos sanitarios, labores indispensables para garantizar la productividad futura de las plantaciones.

“La situación es tan compleja que muchos productores deberán postergar trabajos esenciales. Eso tendrá consecuencias directas sobre la próxima campaña”, advirtió Zorzi.

La exportación no logra compensar la caída del mercado interno

Ante el derrumbe del consumo local, la exportación aparece como una alternativa limitada para gran parte de los productores entrerrianos. Las exigencias de los mercados internacionales, las barreras comerciales y la reducción de destinos disponibles dificultan la salida al exterior.

Además, la caída del precio internacional del jugo concentrado de naranja también impactó negativamente en la industria juguera, que durante los últimos años había servido como una válvula de escape para la producción excedente.

Según explicó la titular de la Federación del Citrus, las expectativas de ampliar envíos a mercados como Estados Unidos todavía no se han concretado para los cítricos dulces, lo que agrava la sobreoferta en el mercado interno.

Federación, la zona más golpeada

Aunque la crisis afecta a toda la actividad, los mayores problemas se observan en el departamento Federación, donde se concentra la mayor cantidad de pequeños y medianos productores.

Muchos de ellos arrastran dificultades desde la campaña pasada debido a fenómenos climáticos como granizo y heladas, que redujeron los rendimientos y generaron importantes pérdidas económicas.

“La situación actual es la gota que rebalsó el vaso para muchos productores que ya venían muy golpeados”, afirmó Zorzi.

Finalmente, la dirigente señaló que la problemática no es exclusiva de la citricultura y recordó que otras economías regionales, como la yerbatera, atraviesan dificultades similares debido a la caída del consumo y la pérdida de rentabilidad.

Fuente: Diario El Territorio - El Entrerios